"La psicología, a través de sus estudios y experimentos, afirma que nos gusta lo nuevo y sus manifestaciones..." Nos gusta lo nuevo, muchas personas disfrutan del olor de un libro, una prenda de vestir o un objeto que no ha sido usado. El gusto por lo nuevo parece que no se reduce solamente a una relación con un producto listo para usarse, sino que va más allá. La psicología, a través de sus estudios y experimentos, afirma que nos gusta lo nuevo y sus manifestaciones, en tanto esto genera en nuestro cerebro estímulos que nos permiten conocer y aprender más que de aquello con lo cual ya tenemos cierta familiaridad.
Sin embargo, las relaciones con lo nuevo son tan variadas y disímiles como las mismas relaciones humanas. Paradójicamente tenemos una gran tendencia a encontrar placer en la novedad, aunque a muchas personas les aterra y abruma la remota idea de empezar de nuevo. De ahí que muchos no logren (logremos) desprenderse de lo viejo, un objeto con una carga emocional, una larga relación, una casa, un lugar para comer, etc. Sustentando su apego en sentencias como “mejor malo conocido, que bueno por conocer”, pues si bien nos emociona y atrae la idea de conocer algo nuevo, que quizá sea mejor, no cedemos fácilmente a aquello que por desconocido puede llevarnos al riesgo, a la pérdida. "...ni todo lo nuevo es bueno, ni todo lo viejo es malo u obsoleto, es común ver cómo, casi sin darnos cuenta, encasillamos y clasificamos todo dentro del sistema binario de lo bueno, lo malo, lo correcto o lo incorrecto."
Basta con echar un vistazo a la historia, para ver cómo es que lo nuevo hace parte de nuestra humanidad, en tanto cambiamos, nos reinventamos, evolucionamos, mezclamos, reordenamos. Lo nuevo se hace evidente en términos de movimiento, pensemos en el neo punk, una movida musical y cultural que dio un nuevo (Neo viene de Neos, una palabra griega que traduce nuevo) aire al imperante sonido del rock norteamericano y que al fusionarse con elementos del punk o del hardcore, hacia los años 70’s y 80’s, generó uno de los más grandes movimientos culturales que trajo consigo una nueva estética, una nueva forma de entender la libertad, en suma, una nueva manera de entenderse con la vida. Ahora bien, ni todo lo nuevo es bueno, ni todo lo viejo es malo u obsoleto, es
común ver cómo, casi sin darnos cuenta, encasillamos y clasificamos todo dentro del sistema binario de lo bueno, lo malo, lo correcto o lo incorrecto. Pensemos en el neoliberalismo, aquel movimiento que dio paso a entender y aplicar el liberalismo europeo del siglo XVII, de una manera capitalista, en donde el estado, por mencionar solo una de las características de este nuevo modelo político – económico, procura otorgar a la empresa privada los servicios del sector público aduciendo a que esta es más eficiente; ya muchos conocerán, o bien podrán imaginarse, las consecuencias que esto conlleva.
Fue inevitable no pensar y volver sobre lo que significa y representa lo nuevo al encontrarme con un género musical que recién llegó a estar en la esfera de las nuevas tendencias. Se llama Neoperreo y sus principales exponentes son mujeres. Así es, perreo y mujeres, para muchos será inconcebible que estos dos términos se encuentren, pues bien, vamos indagar un poco sobre lo que implica la relación de estos dos. El perreo, aquel baile erógeno puertorriqueño que evoca la representación del apareamiento animal de dos canes, se ha convertido en una manifestación cultural tan criticada como se quiera, tan comercial como se pueda y tan deliberada como se observa. Las mujeres, por su parte, denigradas, maltratadas y subvaloradas por algunas canciones y letras que expresan algunos estilos musicales, que desembocan en el perreo, son las mismas que han convivido, por mucho tiempo, con distintos tipos de violencia en su entorno. Aquellas que son defendidas por los oponentes del género, también son “culpables” de dicha violencia por ser provocadoras, insinuantes, sugerentes, seductoras, por no darse valor, por gustar abiertamente de un género musical.
En medio de esa dicotomía surgen cada tanto más y más movimientos que se abanderan de una lucha que con nombre y color propio busca reivindicar la presencia de las mujeres en la sociedad para que sean valoradas desde lo que son y no desde lo que deberían ser. Así, derrumbando paradigmas, llega este nuevo movimiento artístico y musical. Indagando sobre este “nuevo” me encuentro con que su sonido es más bien fiel a lo que hoy podemos llamar el reggaetón vieja escuela, ese género del que muchos pensaron no sería más que una moda pasajera y, contrario a las cábalas de los “expertos”, se abrió paso en la industria musical y la cultura a tal punto de tener hoy día una categoría en los Latín Grammy. Encuentro también dos mujeres que nos presentan el Neoperreo como una creación colectiva propia de una generación que busca mostrar su arte y tiene a mano las herramientas para hacerlo.
Tomasa del Real y Ms Nina, una chilena y la otra argentina, han llevado el Neoperreo a gran escala, y lo presentan con el estilo propio de una generación que se halla agotada en medio de las etiquetas, los calificativos y, una vez más, lo que debería o no ser. Si en algo coinciden las dos es en la forma en que ha surgido este nuevo perreo, el lado B del reggaetón, como lo denomina Tomasa, no nace como un proyecto ambicioso, tampoco quiere llevar a término una gran revolución musical, ni mucho menos quiere ser el género feminista por antonomasia. Es un movimiento musical que nace de las múltiples posibilidades que nos ofrece internet dejando abierta la puerta al mundo de la creación. Es una manifestación artística que busca unir al Reggaetón, el Dembow, el Trap y otros estilos musicales, con todas las cosas que parecen estar fuera del mismo.
El Neoperreo encarna la intención de artistas que quisieron hacer música sin más, con letras que hablan de lo que es la vida, relaciones, objetivos, deseos, recursos, posibilidades, etc. Bajo la premisa de hacer lo que se quiera estas mujeres deciden componer sus canciones, darles un sonido y con ello poner a bailar a una generación que es bombardeada a diario con parámetros estéticos, que cada día le cuesta aceptarse más como
es, que no necesita definirse pese a que esto parezca lo que se debe hacer. Música hecha para personas que van “perreando por fuera y llorando por dentro”. Escrito por Liliana Rubiano para DA HIVE Art Group: Blog
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